MIS RELATOS: PALABRAS DESTEÑIDAS

Estoy enferma como no sabia que hacer exactamente empecé a escribir.

Sufrí insomnio cuando tenía 15-16 años durante cuatro mesos pero mi insomnio era debido a una causa por lo tanto no creo que un insomnio como el que he descrito en este relato pueda ser posible.

Cualquier comentario es bienvenido.

Hacía más de un mes que no podía dormir bien. Exactamente 63 días. Se levantaba entre las 2 y 4 horas de la madrugada y entonces no podía conciliar el sueño. Solo dormía una hora o dos horas más. En total 4 horas.

En aquellas horas muertas en las que no podía dormirse ella al principio se encontraba muy nerviosa e impotente no podía entenderlo ¿Por qué?

Cuando se lo contó a su amiga esa le recomendó visitar el médico este no quería recomendarle pastillas para dormirse ya que creía que era una mesura demasiado drástica y le recomendó pastillas  o sino una infusión de valeriana. Su amiga por suerte le avisó que optase por las pastillas ya que la infusión apestaba. Como ella tenía el sentido del olfato muy sensible no se lo pensó dos veces para comprar las pastillas aunque la diferencia de precio era notable.

Se las tomaba alrededor de las ocho del atardecer ya no tenía que preocuparse pensaba, aquello era el fin de su problema.

Pero…

No funcionó.  Dejó el café y el tabaco aunque le costó horrores y su humor mejoró.  Siguió los ejercicios de relajación que le recomendaron, tomo miles de suplementos de hormonas, visitó a un terapeuta, intento descifrar cuál era la causa del problema ¡incluso visitó a su vecina una dulce mujer mayor quién conocía miles de remedios naturales y preparaba unas madalenas deliciosas!

Pero…

Aquello tampoco funcionó.

Cada vez se sentía más impotente. Creía firmemente que cualquier cosa tenía una explicación lógica pero aquello carecía de lógica, es más, incluso dudaba del hecho que tuviese alguna explicación…

Decidió mentir a su amiga, sus compañeras de trabajo que se habían enterado de su problema al ver las pastillas que llevaba al bolso, al terapeuta a todo el mundo. No quería que se preocuparan por ello. Les dijo que ya podía conseguir dormir 6 horas incluso 7 seguidas pero todo era una mentira. Una mentira reconfortarte que no hacía daño a nadie. Quizá a nadie que no fuera ella misma.

Se maquillaba con tal de esconder las ojeras y vestía ropa holgada porque no se notase la pérdida de peso que había experimentado.

Después de la semana más larga y extraña de su vida decidió que no valía la pena buscar ninguna explicación a aquel problema. Ella se rendía.

Pero un día en el que no sabía cómo matar aquellas horas.

Qué curiosa expresión matar el tiempo aunque al final él nos acabe matando él a nosotros.  Decidió abrir la ventana y contemplar la noche.

La noche aquella que había confiscado sus horas de sueño.

La noche aquella que había cambiado su rutina.

No podía dejar de mirarla.

Podía notar como la abrazaba lentamente y no la soltaba.

Y se fundían en una sola.

Podía notar como algo dentro de si había cambiado.

Porque en la noche encontró lo que había andado buscando des de hace mucho tiempo.

El silencio.

Des de pequeña ella había sido una persona muy callada y tranquila. No le gustaba nada el ruido, no le gustaba la gente que no paraba de hablar para llenar el silencio, palabras banales sin sustancia que se desteñían a poco a poco y se perdían con muchas otras. Palabras cuya función se perdía porque no comunicaban nada.

Porque muchas veces un gesto, una mirada, una sonrisa o una mueca dicen más que todas las palabras del mundo. Porque las palabras son tan subjetivas que se pueden malinterpretar y muchas veces tan solo lo complican todo más. Cuando una mirada te lo dice todo sin decirte nada. Aquella la razón porque le gustaba el silencio, además, había miles de variedades de silencio que merecían ser sentidos. Porque las palabras solo eran útiles si eran necesarias.

Aunque a veces el ruido también podía ser hermoso.

Aquello era lo que embellecía la noche estaba todo en su medida justa. Había silencio pero también ruido como si fueran dos cosas independientes que no se pudieran mezclar o quizá estaban tan bien mezcladas que actuaban en perfecta harmonía.

Podía ver  las luces, oír los coches que deslizaban velozmente sus ruedas en la carretera, podía ignorar el tic tac del reloj porque en la noche era ella quién marcaba los pasos, podía ver las estrellas y sentir el silencio.

Porque el hecho de desobedecer a su rutina le hacía feliz.

Además la noche era atrayente.

Además sus pensamientos fluían de una manera diferente.

Pensaba en cosas diferentes.

Sentía nostalgia, melancolía pero al mismo tiempo felicidad. Una inmensa felicidad que la conmovió. ¿Cuándo tiempo hacia que no se sentía tan feliz?

No quería dejar de sentirse así aunque no sabía si felicidad era la palabra adecuada era la que más se adecuaba.

Cogió un libro de su estantería y empezó a leerlo.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de la lectura porque apenas se podía concentrar en ella.

En terminar de leer los primeros siete capítulos decidió cerrar el libro.

Pensó en cómo no perder nunca más aquello.

La mañana siguiente pidió a su jefe si podía cambiar su turno. El jefe no puso ninguna objeción pero se sorprendió cuando ella le dijo “para siempre”. Le preguntó si estaba segura y su voz carraspeó en formular la pregunta. Ella con un gesto hacia adelante demostró que estaba segura.

Como era una de las mejores empleadas de la empresa pero siempre había rechazado al contacto con los compradores su jefe no se opuso a la idea.

Ahora trabaja de noche empieza a las 7 de la tarde y termina a las 3 de la madrugada. Trabaja junto a un chico quien también se empachó del día. Estaban ellos solos, trabajaban con mucha tranquilidad y serenidad curiosamente su trabajó mejoró ya que el encargado les informo que habían conseguido más ventas de los productos que se dedicaban a recomendar.

Decían que aunque no lograban entender el qué algo en su escritura había cambiado.

Lo que no lograban entender era que su escritura había dejado de ser tan mecánica y le habían dado un toque personal gracias a la fuerza de la noche.

Cuando la gente duerme ellos trabajan y luego continúan sus vidas. Cuando la gente empieza su rutina ellos lo finalizan.

Porque hay gente que vive el día y de otros que viven la noche.

 

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Acerca de Ambriosa

¡Hola! Me gusta leer y ver anime entre muchas cosas. El enfoque de este blog es publicar reseñas principalmente aunque no descarto publicar otro tipo de entradas como análisis, artículos de opinión, etc.
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